lunes, 13 de mayo de 2013

Excusatio non petita...

Ahora que estoy comenzando a escribir aquí después de no sé cuanto tiempo no dejo de pensar que con demasiada frecuencia este espacio ha acogido justificaciones por las tendencias guadianescas del autor. Pero siempre acabo volviendo, son muchos los amigos y momentos buenos que se asocian a este naranja chillón.

Puede haber muchas excusas, muchas razones para una ausencia.

Los aldeanos se ausentaron, pasaron tres kilos según declaró ella, cuando la lechera fue atacada por su lobo. Ella se lo buscó, dijo el portavoz tras el entierro. El hartazgo.

El dinosaurio de Monterroso no va a estar ahí para siempre. Dormir mucho impide prestar atención a la vida. Así que cualquier día puedes encontrarte sólo cuando abras los ojos y, créeme, la ausencia de un saurio se nota enseguida. Cansancio.

El nogal era tan grande, tan viejo; tenía la copa tan extensa que cuando en una punta daba frutos en la contraria aun eran tiernos los brotes. La ardilla jamás pudo encontrar un sólo fruto, alguna vez estuvo a punto, pero siempre llegaba cuando las nueces ya habían caído. Desorientación.


Se olvidó de lo esencial. El cocinero que preparó el banquete más monstruoso de la historia murió, famélico, cuando el último invitado apuró el último postre. Inconsciencia.

A veces una persona, sin darse mucha cuenta, hace que toda su energía se encauce hacia actividades a las que le da muy poca importancia porque si se las tomara demasiado en serio no las afrontaría. Pero poco a poco dedica más tiempo y más atención a esas tareas, poco a poco el trabajo se va revistiendo de ilusión y satisfacción. A veces una persona es capaz de decidir según sus propias preferencias y no según las obligaciones o las opiniones ajenas. Prioridad.

Pero no podría dejar este espacio, no ahora, no de momento. Todo tiene un final o se enfrenta a un cambio para ser otra cosa. De momento he vuelto con este texto improvisado. Volver siempre es agradable. Mañana ya veremos.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Diccionario del diablo (XXI)

Lo sé, todos los años la misma matraca, pero yo no puedo resistirme a hablar de las tradiciones ancestrales, no me gustan pero ahí están, no las entiendo pero soy parte de ellas. Qué lo disfruten!


PROCESIÓN, s. Reunión de idiotas confirmados, que no han cultivado el sentido de lo ridículo.
No dejéis de ir a conocer al Capitán Nazareno

1.
Mira hijo, ya sé que la máquina de control meteorológico será usada un año más por nuestro intransigente gobierno, pero no te puedes rendir, no podemos dejar de salir, moriría la tradición más bella, la única que queda en este país de hombres vacíos.

Pero padre, el año pasado ya estuvo usted a punto de morir de una pulmonía, quizás lo mejor sería que descansara este año, yo iré por usted. Además, se rumorea en la hermandad que planean un huracán para el día de nuestra estación de penitencia. En el fondo padre, no es estúpido morir por una tradición?

Hijo mío ya sé que tu no lo entiendes del todo, que cuando yo ya no esté es probable que abandones, así que te lo voy a poner fácil, voy a salir, aunque programen para el día de la procesión las nuevas siete plagas.

Pero padre qué haremos si le perdemos, todos le quieren, sus nietos quedarían desolados. Le necesitamos aquí padre.

Mis hermanos también me necesitan y esto no tiene nada que ver con el amor hijo mío, tiene que ver con el orgullo, con ser hombres encadenados, nada es más importante que poder creer en algo, que te dejen creer en lo que ellos consideran obsoleto.


2.
La procesión va por dentro, Mari Toñí, qué quieres que te diga!

Pues muhé, debe ser la macarena con los armaos desafinando, porque ya hace tres años que el Manolo se mató. Qué sí, que lo encontraron ajorcao y vestido con tu mantilla! Qué fue una vergüenza, qué sí! Pero, Mari Pepa, qué quieres que te diga, yo ya estoy jarta de tener que ir a ver la madrugá sola, es que ni llorá me sale si no lo hacemos juntas Pepita.

Toñita, es que a mí me importa tres cirios lo del Manolo, pero a ver quién es la valiente que se pone la mantilla de un muerto?!

Si no te lo gastaras todo en caridad, Mari... pues te comprabas una nueva y listo.

Si pagaras alguna vez cuando invitamos al párroco a comer torrijas en el Corte Inglés, Mari...

lunes, 4 de marzo de 2013

La D es muda

Nunca decepciona, pero no os parece que Tarantino se está empezando a repetir un poco. Pero claro, quién se cansa de ver películas sobre la sana venganza. Quién no quiere ver un poquito de justicia a palo seco en estos tiempos (en cualquier tiempo en realidad). Ahí reside parte del éxito de lo que este señor pergeña; justo ahí, en la fibra sensible del bicho cabreado que llevamos dentro y que él tan bien sabe alimentar llegando a lo que podría ser un arquetipo de la forma de sentir humana, algo tan sencillo como “si me puteas pues te meto un tiro”.

Por eso y porque hay que reconocer que el hombre sabe envolver muy bien sus paquetes, casi siempre explosivos. Aun es capaz de encontrar formas nuevas de muerte sádica en cada película que estrena. Sigue afinando bien las bandas sonoras que son como esos bocadillos que me hacía de pequeño los domingos cuando aun mi madre dormía. Bocadillos de varias capas, con pan de molde, y en los que cohabitaban chocolate con chorizo en un suave y perfecto maridaje. Cómo disfrutaba de esos atracones furtivos! Sigue sacando mucho de los actores, sin pasarse en sus caricaturas; porque él no crea personajes, caricaturiza. Pero aun así, le echaremos las culpas a las expectativas, en esta me ha faltado algo.

No me entendáis mal, he disfrutado, pero la previsibilidad a veces mata el encanto. Quizás si hubiera ido a verla antes, sin que hubieran mediado los comentarios elogiosos de los que ya la habían visto, no me hubiera decepcionado como Sheldon Cooper cuando le dicen que el último de Flash es extraordinario. Pero vamos que me lo he pasado bien, así, sin más.

Eso sí, de camino a casa, después de haber echado una de esas meadas-orgasmo tan típicas tras una película de tres horas, he salido a la avenida que linda con la dársena del Guadalquivir y he escuchado como las bandas de música ensayan sus marchas para la Semana Santa. Me he parado un segundo a escuchar y tras un primerísimo primer plano de mi boca con una media sonrisa apresando un cigarrillo mal liado he pensado: “Para cuando una de Tarantino que empiece en la Plaza del Salvador mientras sale la borriquita”.

viernes, 1 de marzo de 2013

Diccionario del diablo (XX)

PEREZA, s. Injustificable forma de descansar de una persona de poca importancia.

Salía poco. Pocos entraban en su piso.

Cuando salía siempre iba desaliñado, comentaba su vecina en prime time. Cuando alguien entraba venía con unas pintas muy raras, comentaba la misma vecina en prime time.

Su última salida no fue por la puerta.

Sólo se le vio una vez en la reunión de vecinos, se quejó de lo lento que el ascensor llegaba a su planta, la última, y se fue, comentaba el presidente de la comunidad en prime time.

jueves, 24 de enero de 2013

Por qué corren los galgos?

Para coger al conejo, y se llevaba la cerveza a los labios. Después supe que ese conejo no era más que una imitación, una felpa sobre metal que corría tanto porque, como los trenes, viajaba sobre un riel. Tuvieron que pasar varios años para que me diera cuenta, de niño nunca fui muy avispado. En esas tardes de canódromo me preguntaba cómo el conejo podía a la vez guardar el equilibrio sobre esa especie de pasamanos que dibujaba el óvalo interior de la pista de carreras y conseguir correr tanto sin caer a la arena batida y ser despedazado a mordiscos por la jauría de perros.
Corren porque lo llevan en la masa de la sangre mijo, como nosotros, hay que perseguir algo en la vida, entonces veía el vaso vacío y sabía que me tocaba ir a por otra cerveza. Yo bebía mi refresco de limón directamente del botellín, entonces no tenía tantos remilgos y no me importaban los restos de óxido en el gollete. Le entregaba su vaso relleno y me quedaba mirándole. El mentón apretado, la oreja con los pelos sin recortar, pelos como púas.

Ya más mayor, asumido el trauma de que el conejo era un tren en miniatura con un trapo encima, papá seguía llevándome al canódromo y explicándome lo que él llamaba la ley del galgo. Un día, cuando me repetía la cantinela, Debemos perseguir algo en la vida, le corté con brusquedad, A ver si me he enterado padre, le dije, tenemos que perseguir un paño que tapa unas tripas de metal, me miró, apuró su cerveza como siempre, Anda niño ve a por otra y pide para ti también. Mi primera cerveza acompañada de la vista habitual de su perfil: oreja de puercoespín, patilla entrecana y el mentón mal afeitado,tenso, muy tenso.

El siguiente fin de semana me negué a acompañarlo. Me quedé en casa, apenas me moví del gran sofá tapizado de pana beige. Papá no vino a almorzar. Llegó de madrugada, Viene como una cuba, me dijo mi madre. Trajo en una caja de cartón un rollizo conejo algodonoso, blanco, con una mancha color café enmarcando su ojo izquierdo.

No volví al canódromo, me quedaba en casa escuchando a mamá insultar al conejo mientras le daba trozos de apio. Papá siguió llegando de madrugada, Como tu querido conejo hijo mío, tu padre es un animal de costumbres, me decía blandiendo una zanahoria que bajaba de repente hacia la caja dónde dormitaba el pobre roedor intentando darle la estocada final, Es bonito verdad hijo, muy bonito, pero se va a morir pronto, estos bichos no duran mucho.

viernes, 18 de enero de 2013

Matar a papa

Quedan tantos fuegos por encender y nos hemos vuelto tan prudentes, complacientes y cándidos. Consideramos nuestra vida un regalo y no un derecho, así es imposible luchar. Si todo lo que tenemos es una bolsa de chucherías que nos pueden quitar por haber sido niños malos, para qué esforzarnos lo más mínimo por mejorar o avanzar.

Porque así nos han tratado y así nos tratan, como a niños de baba que dependen para todo de unos padres negligentes. Y si somos niños no podemos ejercer nuestra libertad porque no sabemos usarla, no estamos aun capacitados; eso nos dicen. Niños malos, os habéis portado muy mal, todos, habéis sido unos pésimos hijos.

Yo no me lo creo y espero que los demás hijos maltratados tampoco lo hagan.

Cómo me gustaría vivir en un mundo en el que si papá mereciera morir cualquiera de sus vástagos pudiera ejercer el derecho al parricidio. Creo que para poder considerarnos personas debemos exterminar a todo el que se embuta en ese traje de padre castrador que hoy se produce en serie.

Sólo tengo un padre, mí padre, el único que a mis ojos puede reclamar ese papel, que ahora es un igual, que se viste por los pies, según su gusto personal. Un padre que me entregó mi libertad, que me respeta, aconseja y aun me reprende. Sabiendo que soy yo quien tomaré la decisión, sabiendo que ya no soy un niño de baba al que hay que engañar para poder hacer de él un trasto inútil.

Tened cuidado y elegid bien a vuestro padre.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Ausente

He pasado unos días ausente, y no sé dónde he estado, sólo sé que no aquí, no conmigo, no con él que solía ser. Extrañamente me siento tranquilo, como si hubiera cambiado a mejor. Ese afán tan humano de ser felices haciendo cosas que nos satisfagan.

Como siempre me muestro ambicioso en mis conclusiones a pesar del Pepe cigarrón cínico que no duerme nunca y me dice, Ya estás otra vez, nada ha cambiado, es sólo que no tenías ganas de andar por aquí, pero ya estás como siempre.

Estuve preocupado porque me ponía a escribir sobre algo y me desinflaba a los dos párrafos. Ahora sé que no pasa nada, que no sólo estoy aquí para escribir aunque sea algo que ya está adosado a la persona que soy. Sé que siempre desembocaré en esto, unas líneas en este blog, en mi cuaderno de notas, un relato suelto de vez en cuando, pero sin perseguir nada, sin la sensación de estar siempre con la lengua fuera y persiguiendo bichos que no existen para darles muerte a pellizcos. Además están los versos, que siempre andan por ahí revoloteando y que cuando menos me lo espero se mueren y los encuentro secos en mi regazo, en el estado ideal para meterlos entre dos páginas en blanco y que se conserven.

He pasado unos días ausente, porque no podía ser de otra forma, para darme cuenta que la escritura (aquí y fuera de aquí) es sólo una parte de mi realidad.

Y es que en contra de lo que se dice en las películas si deseas algo con mucha fuerza no tiene por que cumplirse. Es más, suele irse a la mierda y tú quedarte rastreando pistas falsas y bordeando la desconexión con eso tan ecológico que es el entorno.

Así que hola, qué hay de nuevo?