martes 21 de abril de 2009

Literal

                                                      “En el mundo enfermo de hoy día, todo es literal”.

D. F. Wallace.

Y uno se aburre. Se cansa de que nada pueda durar más que el remanente sutil que deja en la memoria inmediata. Nada tiene más de una lectura posible, la lectura de lo utilitario, de la pieza que encaja a la perfección, si no sirve para nada no nos interesa, vuelva usted cuando tenga algo que ofrecer.

Literal el te quiero que dices cada día, casi como un tratamiento medicamentoso para tu soledad. ¿Qué culpa tengo yo de tu soledad? ¿Y de tus deseos tan poco originales? Ni siquiera tengo claros los mecanismos que me hacen a mi sentirme aislado en este mundo de superficie pulida, preparada en exclusiva para lo inmediato. Ni siquiera se qué sentir la mayoría del tiempo y mucho menos qué desear, a qué aspirar porque no creo que los deseos importantes sean tangibles como son los tuyos, deseos de granito y tierra, de metal pulido y aséptico. Literales los besos y los abrazos, las reacciones ante una obra de arte. Literales las miradas que en el mundo que yo conocí ocultaban anhelos, pero que ahora actúan de telón para los sueños de dinero, posición y estatus. Quiero ser un hombre adinerado, que dirija a otros hombres y que puede ascender sobre sus espaldas, escalar por sus espinas dorsales con las botas bien caladas para poder pisar con fuerza.

Y uno se desespera cuando para un momento a sacarse las chinas de los zapatos gastados y se da cuenta de que en su peregrinar hace varias vidas que no se cruza con un alma. Empieza a temer y a pensar en la posibilidad de haberse equivocado. Al fin y al cabo, según nos enseñaron en la infancia, los hombres están hechos para vivir juntos, cohesionados, como un organismo social, al estilo de las abejas. Es posible que esta certeza haya ido modificándose con el tiempo, que no fuera eso lo que aprendí exactamene, pero lo sabido puede ser borrado por la evidencia de lo que el presente te exige tomar como verdad incontrovertible. Los hombres son como abejas, zumban señalando a otros hombres donde está el corazón de la flor, pero sólo la primera, la que lo descubrió es capaz de oler y saborear la verdadera esencia de lo novedoso. Los demás, zánganos, vamos, literales y felices, a libar del corazón profanado.

Literales las palabras que dejan de tener esa cualidad mágica, esa virtud de transformar la realidad que las tiraniza y las obliga a decir sólo lo imprescindible. Las exigencias de esta nueva realidad son, como las de la madrastra de cenicienta, una herramienta de control más que un billete para viajar sin destino. Literales los gestos contenidos, como si no fuera admisible utilizar todo el potencial de expresión que poseemos y debiéramos quedarnos en la apariencia, como cuando en las películas un villano se queda muy quieto entre un grupo de maniquíes y espera a que pase su víctima delante para aprovechar su mimetismo y atraparla. Eso me sucede cuando os veo, no sé quién es el maniquí y quién el hombre.

En el mundo en el que vivo las verdades están en los zoológicos, vigorosas y mudables como lo fueron siempre, pero con el pelaje mustio y los colmillos amputados. Los niños literales les lanzan sus bocadillos que, literalmente, sólo llevan lo imprescindible para seguir provocando hambre. En el mundo en el que vivo sólo es posible ser uno más.


Y ahora la disculpa, la justificación y un video para que no se muera la esperanza. Sí, soy de natural pesimista, pero también soy entusiasta. Creo que es posible volver a apoderarnos de nuestras vidas, darles el rumbo que queramos. Lo creo con firmeza. Pero hasta el más entusiasta de los pesimista tiene un día de ira, un día en el que lo negativo pesa demasiado en la balanza.

7 comentarios:

Petrus dijo...

Hay, afortunadamente, mucha gente exenta de literalidad, lo que pasa es que este bosque enfermo -por ponerle el mismo adjetivo que wallace- no nos permite ver, no ya los árboles, sino los pequeños helechos, o las aromáticas madreselvas que florecen en su interior.

Hale, un saludo... ¿literal?

Argax dijo...

Por supuesto que sí Petrus. Pero es que hay veces que no hay que conformarse con la excepción y hay que ser ambicioso, soñar con que las cosas son distintas, mi manera de soñar es escribir. Obviamente también es una queja provocada por una lectura de un autor estadounidense que ya en su momento habló de la literalidad del mundo en el que vivimos. Lo literal, por reiteración, acaba perdiendo su significado y eso me asusta.

Un saludo y gracias por estar por ahí.

Vulcano Lover dijo...

El justo acomodo a vivir está, sin embargo, en aceptar el mundo tal como es... pero sin aceptarlo.

Después está lo que uno siente y defiende frente al mundo. Frente a la literalidad, nostros blandimos la espada de la literatura, del sueño y del deseo, de la vida imaginaria cruzando veloz hacia la verdad, con ayuda de la palabra... Dormidos entre las páginas, ahí te encontraré, querido amigo.

manumara dijo...

Te entiendo perfectamente argax, creo que conocemos bien la burbuja que se forma a nuestro alrededor, jo, esto es una tendencia nefasta de la civilización. Me imagino que cuando hay debate interno es porque hay posibilidad de romper el aislamiento. Aquí hay movimientos de ida y vuelta, otras veces hemos roto desánimos peores. Ha llegado el momento de la renovación ¡Adelante, allá vamos!

Un abrazo

Yo soy Joss dijo...

Afortunadamente, algo nos ha empujado a concernos, y eso, me da esperanzas.

luigi dijo...

El que uno parezca uno más, no quiere decir que lo sea, y lo contrario: el que uno parezca novedoso, no quiere decir que en el fondo no pueda ser uno más. De esto hablamos normalmente, de los modernitos, de la esencia, del encanto de algunos sitios que cuando los trastocan un poco, lo pierden...

Argax dijo...

Ahí nos encontraremos, como siempre amigo Vulcano. Me gusta lo de aceptar el mundo tal y como es pero sin aceptarlo. Sabes, hoy me siento fuerte, muy fuerte, capaz de cambiar las cosas, tu sabes lo extraordinario que es ese sentimiento.

Manu, tu ya estás en camino, con esos brazos morenos que se te están poniendo. Como bien dices, se trata de idas y venidas, de superar una vez más el desánimo. Siempre lo logramos y esta vez no será la excepción.

Y a mi Joss, a mi también me alivia encontrar personas que saben ver ese literalidad y combatirla. Cuando te coja te voy a dar un abrazo que te voy a sacar los ojos.

Los e Luigito, lo sé. Pero seas modernito o no lo seas siempre acecha la literalidad y la inercia que adopta muchas formas para matar el pensamiento y la libertad. Pero ahí estoy yo con los calzoncillos por fuera de los pantalones y la capa al viento para combatirla :D