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sábado, 3 de julio de 2010

Explosión de hormigas

El verano es un reguero de hormigas derramándose impunes por los rincones. Derramarse quizás no sea al verbo adecuado pues aunque su presencia parezca casual obedece a un fin determinado. No se vierten, no se esparcen, saben muy bien a lo que van. Buscan comida, se mueven ordenadas y caóticas al mismo tiempo buscando algo que llevarse a las mandíbulas.

El verano no es calor cruel ni planes de amnesia vacacional, no es estampados chillones en los bañadores ni sopor después de comer. Porque a pesar de que reserve un equis por ciento de mi sueldo para actividades estivales, a pesar de que salga a tomar la fresca al patio de atrás, que enseñe las magras carnes que he conseguido coleccionar en los meses de aquí sólo pueden verse dos manos y una cara, a pesar de que haga lo que se suele hacer en verano sé que hay algo que se me escapa, una rebelión interior para la que esta época es la mejor época.

Hormigas de sólidas motivaciones que me hacen pensar en la propiedad intelectual de mi voluntad. ¿Por qué me muevo yo? Por inercia, es lo primero que me viene a la cabeza. Prefiero tomar como ejemplo su laboriosidad inconsciente a su naturaleza impulsiva, así nos hacen, así aprendemos a ser. Por inercia, te mueves por inercia. Primero termina de pintar el cuadro y después, cuando todos vean el esplendoroso resultado de tu trabajo (inercia), ya podrás dedicarte a planificar bien esa especie de fuga de alcatraz en la que has convertido tu existencia.

Hormigas desde la ventana, en cascada, hasta el plato de la comida del gato; desde un agujero minúsculo en la junta entre dos losas del patio hasta la copa de la dama de noche en busca de saltamontes; imaginarias corriéndome por el brazo camino de la nariz, dejando a su paso una mezcla de picor y cosquilleo.

Hormigas para acabar escribiendo siempre de lo mismo, sublimando las ganas de romper con todo, aguantándome las ansias de ponerme el último de la fila a esperar turno para probar los restos de comida para gatos.

21 comentarios:

luigi dijo...

No pruebes los restos. Coge una tarrina de esas entera para ti.
Pintar cuadros no es fácil, ni escapar de Alcatraz tampoco; ni se ocnsigue en un día.
Es todo un conjunto de conjuntos que suman y que terminaran en la fuga. Cuentan en el conjunto desde los avances en materias universitarias y laborales varias a los tedios que provoca el mundo que nos rodea.
Y el conjunto se está llenando...

Argax dijo...

Eso es verdad monk, eso es verdad, en vez de mirar, pero de qué se está llenando.
Ya me conoces, no puedo dejar de regodearme en según que cosas...
Beso

Stultifer dijo...

Las hormigas no mueren ni con repelentes ni sprays. Simplemente se van a otra parte.

theodore dijo...

Aparentemente, los únicos seres erráticos del Universo somos los humanos. Las hormigas, las cucarachas, los tigres y los elefantes se mueven siempre calculadamente, en busca de comida, bebida, descanso o desfogue.

Pero nosotros....ah, nosotros. Ser inteligentes (?) nos hace pretender que nos movemos manejados por la inercia, que no sabemos a donde vamos o a donde queremos llegar. Error. Lo sabemos, siempre lo sabemos. Y hasta deseamos los restos de la comida del gato. Cualquier cosa que nos distraiga de nuestro aparentemente errático y sin embargo calculado trayecto.

Ojú, que denso. Con lo bien que lo has contado y llego yo aquí a desvariar. ¿Una servesita?

Besote

...Runagay dijo...

En mi dama de noche las miro embobado con el ajetreo de subir y bajar sin encontrarle un sentido, lo mismo se alimentan del aroma. Este año son venido las pequeñas rubias sino las negras más grandes, mejor, éstas no entran en casa y mí me relaja verlas pasear por el porche. Y sí, puede que busque la relajación por inercia.
Besotes.

Víctor L. Briones Antón dijo...

Stultifer, hoy he estado sacando yo hormigas del cajón de los cubiertos, que trabajera por favor...

Theo, nuestro problema, siempre lo diré, es que nos enseñan a asumir las expectativas que nos muestran en un catálogo y no, como sería lógico, a crear las nuestras propias, es complicado vivir con esa bragafaja siempre oprimiendo.

Cervecita? di la hora y el sitio...

Ruangay, a las negras cabezonas las cojo para que me muerdan, vaya mandíbulas que tienen, sí, sé que es un comportamiento algo extraño. He pensado que soy tan flojo que no soy capaz de autopellizcarme para ver si estoy despierto y dejo el trabajo a las hormigas. Obviamente esto es lo primero que se me ha pasado por la cabeza, claro que dicen que el primer pensamiento es siempre el más cargado de verdad, no?

Besos y abrazos.

Uno dijo...

Para entendernos lo primero que hay que entender es que, aunque algunos lo disimulen mas que otros, somos animales.
Las hormigas se meten donde no las llaman.
Estupenda entrada.

Otra de hormigas:
http://generoful.blogspot.com/2009/06/hormigas.html

Argax dijo...

Las horminas van a lo suyo que es algo que yo no sé hacer, no me centro y acabo siempre apartándome de los caminos evidentes, esto que me aporta mucha satisfacción también me deja con ciertos remordimientos y una sensación de lengua fuera, de no llego ni de coña, de puñetera culpa por no hacer lo que debo y echar cuenta a mi curiosidad. Pero vamos , que uno a través de la experiencia sabe que ese camino a seguir es una chufla, no existe...

Un abrazo.

Thiago dijo...

Estas un poco pesimista... claro que es dificil ser filósofo optimista, no se lleva, está mal visto, no es literario.

Cari, los humanos no nos diferenciamos mucho de esas hormigas que observas casi con envidia, pero la diferencia del camino de ellas y el nuestro es que nosotros al menos nos preguntamos a dónde vamos. Triste sería -más aún- si los humanos nos movieramos así, en fila por actividades tar primarias como comer o follar (bueno, tb. hay de esos pero están todos viendo Tele5, ajajja)

Has observado que las hormigas son cada vez más pequeñas? tal vez no sea muy visionaria tu imagen de pequeñas, dimunutas, enantas hormiguitas metiéndosenos por las narices, jajaaj ¡que deprimete!


Bezos. gracias por hacerte seguidor de mi blog, cari.

Argax dijo...

Thiago, digamos que una de las funciones de mi blog es gestionar toda mi capacidad de pesimismo. En el día a día soy más alegre, al fin y al cabo, si se quiere caminar no se puede ir cargado hasta las trancas con pensamientos tan pesados.

Respecto a hacerme fan de tu blog, pues chico, lo bueno hay que atraerlo hacía uno, es bien sencillo.

Un beso.

alex dijo...

No me gustan las hormigas, odio las hormigas, me ponen malo y me hacen tener pesadillas. No quiero ser hormiga, no quiero seguir el caminito impuesto por los demás, quiero hacer mi propio camino, quiero ser yo y libre, sin tener que hacer ese seguimiento del primero.. nooooo, no quiero, y no me gustan las hormigas

Un beso cielo

Argax dijo...

En eso estás Alex, en eso estás. A mi las hormigas ni me gustan ni me disgustan, solo las utilizo como excusa para soltar cosas como la que he escrito, bueno de chico ponía saltamontes en las bocas de los hormigueros, así que supongo que soy más simpatizante que detractor.

Un beso.

Boris dijo...

Ya lo creo... Yo de chico las quemaba con un encendedor...
pero que certera la metafora que haces... buenas letras felicidades

Adrianos dijo...

cualquier día de estos me desviaré yo del camino y voy a ser la homriga blanca...
algún dia de estos...
...sigo soñando con cambiar...
estupenda entrada

BB (BesosBichos)

Argax dijo...

Boris, alguna vez, como casi todos los niños yo también las he quemado, con un vidrio. Pero como digo por ahí arriba me gustaba más adelantarla, el que sufría era el pobre saltamontes que hacía de sacrificio.
Ayer estuve dando una vuelta por tus blogs, me los apunto, veo que te gusta la poesía y que ya has pasado por Acercamientos, espero que estés bien por aquí.

Un abrazo.

Adrianos, estamos en un punto, en un entorno que incluso las desviaciones de la norma son estructurados caminos. Yo personalemente me quedo con mis pequeñas extravagancias y con las ansias de ver siempre más allá para no convertirme en un hormigón acomodado.

Un beso.

G-boy dijo...

Siempre bienvenido Argax, yo soy una hormiga de hábitos y de escribir a diario jejeje. Bueno, acá en invierno también he pillado algunas líneas de hormigas buscando alimento antes de una gran lluvia. Y sí, to también hago esa analogía entre humanos y hormigas, aunque ellas son más estructuradas y solidarias que nosotros, que van por el bien de todos más que el propio...para alguna conciencia o divinidad nosotros somos hormigas o algo más pequeño aún. Saludos.

Argax dijo...

G-boy, es una metáfora un tanto manida ya pero no he podido resistirme.
Respecto a las divinidades, pues ando últimamente demasiado apegado a los problemas mundanos, si pienso en divinidades y en qué significamos para ellas, me da vértigo.

Un abrazo y encantado de verte por aquí.

TUT dijo...

Hola: Dices que una de las finalidades de tu blog es gestionar todas tus dotes de pesimismo, aunque leyéndote, ne le fondo creo que no eres nada pesimista, solo escéptico, lo que me parece muy acertado para los tiempos que corren.

Un saludo.

Argax dijo...

Tut, TUTché.
Has captado muy bien mi actitud respecto a la realidad. Soy más escéptico que pesimista.
Es curioso como para interactuar con los que me rodean debo sacar más el lado pesimista para ser escuchado, en cuanto saco el lado crítico suelen ponerse a contar moscas, lo que no deja de ser un signo más de esos "tiempos que corren" y siempre corren más que nosotros.

Muchas gracias por tu perspicaz comentario.

Un saludo.

عمَر dijo...

potente texto...
me ha llamado la atención el título, puesto q es un animal q me encanta, me enganché a una trilogía del gabacho bernard werber sobre las hormigas que potenció mi atracción hacia ese animalito...
y en realismo sucio siempre me gusta como queda, por lo de las plagas y eso... pero tu metáfora con la inercia es elegante, y está muy bien contada.
besos de hormiga y sin inercia

Anónimo dijo...

Ei, eu tentei e-mail pertencentes a este post, mas arent capaz de alcançá-lo. Por favor email-me quando chegar um momento. Graças.