jueves 11 de agosto de 2011

De como ya no tengo superpoderes.

Resulta que no tengo superpoderes. He tardado treinta y pocos años en enterarme. Ha sido hoy, de forma casual, cuando visitaba algunas webs para informarme de los precios de esos aparatitos diminutos que son como ordenadores portátiles pero mucho más prácticos porque la batería les dura más y así te los puedes llevar a cagar.

De este primer párrafo surgen varias bifurcaciones, la primera, evidente por el efecto de recencia, es la pregunta: pero este chico cuánto tiempo necesita para dar de vientre? Hoy estoy muy soez y con ganas de confesar cosas, así que os diré que generalmente acabo demasiado pronto, me gustaría tardar más y así poder prolongar la actividad intelectual elegida para mis momentos de reflexión sobre el sanitario. La otra cuestión que se plantea es el cómo. Cómo ha llegado a la conclusión este chico de que no tiene superpoderes? Acaso es tan ingenuo que hasta hoy ha ido por la vida creyendo que los tenía?

El cómo se encuentra en las pestañitas superiores de la página web de una conocida cadena que comercia con la cultura y con chismes tecnológicos en general y con el artículo que quiero adquirir en particular. Resulta que le han dedicado un espacio diferenciado a otra máquina que a mí parecer proviene directamente de las entrañas de satanás: el e-book.

Ahora nos vamos un poco hacia atrás en el calendario, a la época en la que aun no estaba marcado con inscripciones del tipo, pagar la luz, renovar demanda de empleo; sino más bien con mensajes como, comprar plastiquina para mañana. En esa época pretérita y ya muy adornada por la erosión de los recuerdos mi prima T. acostumbraba a esconder un lápiz diminuto que no sé por qué era siempre amarillo (he aquí una prueba evidente de que nos inventamos el pasado) en la palma de su mano y después convertía la palma en puño y me decía, Víctor, hazlo desaparecer. Yo apretaba mucho los párpados y ponía la cara que pongo cuando, dos párrafos más arriba, aclaraba la cuestión emergida de la primera bifurcación. Ante mi sorpresa ella abría la mano y el lápiz amarillo había desaparecido. Yo lo había hecho desaparecer!

Si avanzamos un poco, hasta las pegatinas de Curro y el uso del calendario para insultar a mi hermana y mis padres. Nos encontramos con un adolescente como otro cualquiera. Desgarbado, que escondía el paquete de cigarrillos entre las hojas de las plantas del rellano y que se auto flagelaba cada vez que se descubría deseando ser ella cuando sus amigas se ponían a compartir saliva con sus novietes. Normal, pero con superpoderes. Porque si pensaba algo con la suficiente fuerza acababa por hacerse realidad. Era un poder algo caprichoso, porque no siempre se cumplía el deseo con la perfección que había sido concebido; pero si algo he tenido siempre es imaginación y con ella componía un desenlace aceptable, que no dejara lugar a dudas sobre que lo pensado se había realizado. Lo de ser ellas y que me morrearan sus novios lo conseguí años más adelante.

Un salto más en el almanaque, estamos ya de nuevo en pagar la luz, el agua, el gas, el coche, la interné, cuota del colegio oficial, la mensualidad de los muebles, el aval del banco, el alquiler, la cuotas de la lobotomía, el donativo mensual a TiempoChicle S.A. para la extensión del calendario, consiga días suficientes en su agenda para apuntar todas las facturas. Vamos que nos situamos hoy, en el presente, en esta tarde que se va escapando. Un hombre de treinta y pocos busca precios en internet, pretende pagar menos en su próxima compra inevitable y se topa con la palabra fatídica, e-book, destacada en la página en la que navega. Entonces abre mucho los ojos, siente como se le encoje el pecho, como algo se rompe en su interior (ya se podría haber roto la tendencia a utilizar tópicos cuando no sabe seguir una narración, pero lo que se ha quebrado es otra cosa). Nota su fe derrumbándose, su identidad haciéndose añicos contra el suelo. Ya no surte efecto su superpoder, ya no se materializan sus deseos con sólo apretar los párpados como si estuviera estreñido. Un día quiso que los libros electrónicos no tuvieran éxito, lo pensó con todas sus fuerzas, hasta que pudo oír el latigazo de los capilares que riegan sus circunvoluciones rompiéndose, a sus neuronas en modo conductor de atasco espetándole ordinarieces.

Ya no tengo superpoderes. Podemos comprar un e-book con apenas tres golpes de ratón y el sano tecleo de los dígitos de nuestra tarjetita de plástico llena de monedas de a duro. Hoy se ha acabado mi infancia. Otra vez.

9 comentarios:

G-boy dijo...

Pues yo me fijo en otras cosas a la hora de tentarme en comprar algo, porque vamos: " todo trámite en el baño" intento hacerlo lo más rapidito posible, pero sí me imagino toda una tarde escribiendo desde el patio... aunque como están los tiempos y aunque lo necesito, no podré de cambiar mi ordenador en muuucho tiempo, cariños Argax, se te extraña por el cibermundo!.

celia dijo...

ayyyy víctor, cuando te pones trascendente eres único,chico.
los superpoderes consisten en ser uno mismo y coger lo que te apetezca de este surtido abanico de cosas que nos ofrece la tecnología, el cine, la literatura, la vida...
simpre he creido que en la diversidad está la esencia del ser humano y en la aceptación de todo lo que esta vida ofrece, para tomarlo o simplemente para ver como otros lo toman y alegrarte por ellos....

firmado: orgullosa poseedora de un e-book, que no deja el papel bajo ningún concepto

Ismael dijo...

Consuélate, tus odiados bestsellers pronto abarrotarán tus odiados e-books y ambos quedarán unidos para siempre en esa máquina del diablo, dejando el papel para aquellos libros impresos que no sólo gustan de ser leídos, sino acariciados, olidos y sentidos...

Argax dijo...

G-boy, No es que no me guste ponerme a pensar y realizar actividades creativas en lugares más apropiados pero es que allí me inspiro que le vamos a hacer. Yo es que guardé ese dinerito porque quiero tener la herramienta que me permita ponerme con autonomía a teclear en cualquier rincón. Un besote.

Celia, ya me conoces, callo más de lo que digo y cuando lo suelto no me entero muy bien ni yo (bueno yo si me entero). De acuerdo contigo en casi todo, en lo de la diversidad y aceptación de las opciones que se nos ofrecen. Pero hay cosas que no entran en mi concepción del mundo y no es que vaya a asesinar a nadie por que no esté de acuerdo conmigo (que a veces ganas no faltan). Es más que a veces esas opciones son tan cerradas, tan ajenas a nosotros, tienen tan poco que ver con lo que queremos, con nuestros verdaderos deseos que se me sube la ira a la calva y suelto estas parrafadas pseudofilosóficas.

Ismael, espero de verdad, con todas mi fuerzas, que sea así. Aunque ya no me fío de las ganas que tengan mis deseos de cumplirse ;)

luigi dijo...

Ese aparato salido de las entrañas de Satanás, solo lo usaran aquellos que no disfrutan leyendo, aquellos a los que les gustan las poses, que les vean con un libro, o que les gusta Alexei Kurkovski... Que son mayoría, pero no por ello mejores...

Uno dijo...

Una vez que estaba falto de ideas, que por otra parte urgían; mi jefe me dijo:
-Yo me inspiro mucho cuando voy al baño.
Me lo puso a güevo:
- ¡Vete a cagar!

Y sí tienes superpoderes: a mi me hipnotizas.

Un abrazo

Argax dijo...

Luigui, de momento es como dices. Pero estas cosas funcionan de tal manera que las opiniones de la gente no importan una mierda, si nos lo quieren imponer porque es más rentable lo harán. De todas formas aun estoy en mi momento de frustración en lo que se refiere a esto de los ebú, no he pensado mucho en como puede evolucionar en el futuro.

Uno, A mí ideas, lo que se dice ideas no se me ocurren muchas en el bater, pero si que puedo trabajar algunas previas. Oye, qué bueno eso de tener superpoderes, aunque a lo mejor es malo aspirar a ellos y basta con quedarse con lo que uno sabe y no sabe hacer.

Vulcano Lover dijo...

Los superpoderes sólo funcionan con cosas de esas muy muy íntimas y personales. Para lo demás no queda más remedio que un poco de resignación. Creo que por mucho que el e-book gane terreno, el libro seguirá existiendo como el objeto de sueño y deseo que sigue siendo hoy para nosotros. Más bien asústate el día que tú tomes uno entre tus manos y te medio guste... Al fin y al cabo, si todos los seres del planeta tuvieran una mínima biblioteca de libro de papel, haría falta seguramente deforestar todos los bosques existentes... y tampoco queremos eso, verdad? cuando hay millones de personas a las que con un vulgar e-book, les es suficiente...

Argax dijo...

Vulcanete, el problema del uso del papel tiene más que ver con la comercialización de los libros, con que estos se hayan convertido en artículo de consumo y no de cultura, de mero entretenimiento sin componente de construcción de un mundo y una moralidad. Cuántas remesas de ediciones sin vender se destruirán?
El e-book será a pesar de mis rabietas y mis superpoderes perdidos.
Estoy de acuerdo en que los poderes funcionan en lo personal, he perdido este pero conservo muchos otros, un besazo.