Hablar de qué?
Puede que el silencio dé mucho miedo pero da más miedo no saber como romperlo. Me he puesto a prueba muchas veces permaneciendo callado durante media hora. Cuando digo callado habría que añadir una “a” a la vanguardia. Porque las palabras pueden no ser dichas, pero qué hacemos con los pensamientos?
Antes yo hablaba mucho conmigo mismo, unas charlas de los más animadas, como las que se tienen cuando se mezcla en las proporciones justas el alcohol con las amistades cómplices. Saltaba (me) de un tema a otro y siempre tenía una réplica y un callejón oscuro que iluminar. Pero ahora me he vuelto reiterativo, me aburro de darle vueltas y más vueltas a los mismos temas y todos los callejones a los que voy a parar, o están tapiados, o acaban en una forjado de los que saltan los ladrones perseguidos en las ficciones norteamericanas y o separan las parcelas ilegales en el campo dónde tiene la casa mi tío Paco aquí mismo, en las afueras de la ciudad.
Mejor callarse estaréis pensando. Pero es que resulta que no sé poner primeras vocales a la vanguardia de mi funcionamiento cerebral y, aunque me cosa los labios, de cráneo para dentro no paro de remover el puchero.
Hay una técnica psicológica que se llama detención del pensamiento. Puede que ese sea mi último recurso, llamar a las fuerzas de seguridad para que se lo lleven al calabozo, ya iré dentro de unos días a pagar la fianza.
Antes tenía siempre ganas de destripar las cosas que pasaban por mi cabeza. Ahora hago cálculos para contratar a un secretarioaria que se ocupe de seleccionar a los que vienen de visita y que sólo deje pasar a los que merezcan la pena. Estoy dispuesto a fiarme del criterio de la persona elegida, prometo no inmiscuirme en sus selecciones. Yo ya soy incapaz y el despacho acaba pareciendo un gallinero o una casting de dobles de Jim Carrey.
Hablar de qué? De lo de siempre, de la pérdida de tiempo, de no saber aprovecharlo (sí es que eso es posible), de la cara de red de tenis que se me está poniendo, en el justo medio de dos jugadores torpes que mandan todas las pelotas a mi cuerpo. Hablar de las cosas que no he escrito, de los planes que van mutando día a día como excusa para no poner un pie delante del otro, Niño si quieres peces mójate el culo, y yo me noto el culo mojado y el plato vacío. Porque siempre hablo de lo que no tengo, de lo que no quiero tener, de lo que me falta, de la mala suerte y de que estoy ya muy talludito para no entenderme. Para el lado rosa de la realidad si que pongo las aes sobre las ies, o el silencio velando mi entendimiento.
Hablar, qué pereza!
15 comentarios:
Awww, se me borró el comment, donde estoy en Villa conejos y la señal no es de las mejores¬¬...pero bueh, que yo tb charlo conmigo mismo, una de mis voces internas es similar a lo que ve todo el mundo de mi, pero la otras es una demente que me encantaría hacer callar XD...cariños Argax, no desaparezcas del cibermundo!
Tranquilo G-boy, no van por ahí los tiros. Un beso
Yo hace tiempo que tampoco me hablo. Estoy enfadado conmigo.
Un abrazo
Acallar la mente no es posible: siempre está funcionando, porque si deja de funcionar es la muerte. Lo que sí es posible es dejar de dirigirla; de hecho, lo hacemos en el sueño.
Lo que te está diciendo tu mente ahora es que, bajo tu control, la cosa no va bien; que hagas el favor de tener el valor de dejarte llevar MÁS por tu intuición, sin tantos cálculos.
Hace falta mucha calma y mucho valor, pero sin calma y sin valor no se sale de los callejones 'sin salida'. Son como los prejuicios: cuesta librarse de ellos. Pierde el miedo; poco a poco, pero piérdelo. Tus capacidades mentales te lo van a agradecer.
Y ahora vengo yo y digo lo mismo y justo lo contrario que elmudo. Es imposible acallar la mente y nocivo intentarlo. Lo que hay que aprender es a dirigirla. A reirse de sus trampas, sus callejones, a relativizar sus sombras, a hacer chistes con sus terribles alambradas.
Y no, no es que yo lleve la razón y él esté equivocado o al revés, es lo de siempre, hay gente que necesita escapar del asfixiante autoncontrol que los sojuzga y otros que necesitamos poner orden al caos que nos devora.
Total, que no hay recetas, hay aprendizajes.
El dilema no es, en ningún caso, si hablar(se) o no; para mí lo importante es cómo decir(se) las cosas, hasta las más banales. Estar bien contigo hablando o no. Recuerda que lo que no se dice no debiera existir. EL único que pone límites dentro de ti eres tú mismo. Rétate a descubrir todo lo que no has dicho y estás deseando sacar...seguro que hay mucho más de lo que "piensas" en silencio.
Un besote
Que te voy a decir que no te hayas dicho ya!
SpeakToMePlease Kisses
Me parece sensato hablar de lo que te falta, de lo que podrías; porque hablar de lo que ya tienes, de lo que no puedes cambiar, pues tú me dirás.
Ahora es cuando yo hablo de mí jajajaja... no, no suelo hablar conmigo, y debiera; por lo pronto volver a escribir, porque del mismo modo que tú no puedes parar la lavadora yo no consigo ponerla a funcionar, por cortesía, cuando alguien fuera de mi pequeño mundo, lo pide
Besos, con todo escribe usted muy bien, y le envidio también el pecho
Uno, qué te has hecho? Las reconciliaciones son lo mejor y los tópicos los más socorrido para dejar comentarios en los blogs ;)
mudo, pensadas tus palabras veo esta entrada como un paso más en ese camino de "perder la cabeza". La cabeza que controla según preceptos que no son los que mejor le vienen al organismo entero. Pero tú que ya me vas conociendo y lees en mis interioridades me sigues empujando para adquirir ese valor e instalarme en esa calama. A Ford pongo por testigo que lo conseguiré!!
Mikgel, pues eso. Aun así, ese batiburrillo mental del que hablas, ese en el que hay que poner orden, suele ser consecuencia de controles que no controlan lo que tienen que controlar, que te cortocircuitan. En mi caso necesito más espontaneidad, Déjate llevar calvo, Me dice de vez en cuando una voz tenue por mis adentros, pero enseguida la tapa otra voz con bigotito hitleriano que conjuga muy bien el verbo tener.
Arezbra, lo que dices viene a completar lo que ya han dicho elMudo y Mikgel. Me hablas de valor, uno de los dos elementos que me faltan. Más valor de puertas adentro y cara al público.
Alforte, tu dí tío, que cualquier matiz será bien recibido. Ya sabes lo meto en la centrifugadora y verás como lo convierto en algo totalmente distinto a lo que era al principio.
Ant, Pues si hablar de como mover montañas puede estar bien para una tercera parte del Increible Hulk en el cine, pero como objetivo para después del primer café mañanero pues la verdad es que queda algo ambicioso, úlcera asegurada.
Por algo no escribirás, por algo será, yo sólo sé que lo tuyo es otra cosa, más que escribir, como si tus entradas del blog se percibieran hasta con las cachas, eso me gusta mucho.
Y no sé por qué envidia mi pecho, si es de lo más normal y taquicárdico.
Abrazos y besos para todos...
Ya sé lo que vamos a hacer: la próxima vez que vaya yo a Sevilla vas a recitar para mí, en voz bien alta, y luego nos vamos a ir a la mismísima puerta de la catedral y yo me voy a subir en un banco y voy a recitar un rato para la gente, y luego tú.
Verás cómo después te gustas más.
A mí me suena tu texto parecido a lo que dice el mudo, y es que parece que en tu cabeza hay unos indignados que se están manifestando y tu personalidad, esa que llamas "Víctor Briones no se qué" está enviando antidisturbios para acallar a los indignados. Pero los indignados no se rinden, y Víctor empieza a estar cansado y los antidisturbios también. Vas a tener que reformarte la constitución mental para que los pensamientos dejen de dar vueltas en círculos con grandes pancartas en tu cabeza.
A mí me pasó... y derivó en neurosis obsesiva, no te digo más que más vale que llegues a un acuerdo.
Mudo, me atreveré al reto. El censor dice que no, pero si tu dices que me va a venir bien para verme más guapo en los espejos, estoy dispuesto a apuñalar a ese censor.
Joss, lo sé, no sé si alguna vez llegaré al punto de esa etiquetaza que me dices, pero neurótico creo que no hace falta que te diga que lo soy. Yo veo estos textos como un avance, porque hace un tiempo simplemente se me formaba una pelota en la cabeza y lloraba, gritaba o daba puñetazos en la pared. Ahora hablo de ello y aunque me queda y voy lento, tengo el pálpito de que lo voy a conseguir, porque ahora sí escucho a esos indignados que antes sólo me parecían un estorbo, unos perroflautas.
Qué os quiero jodios.
hablar para qué? dices. qué bueno! pero vas a seguir pensando por lo menos hasta la detención del pensamiento jaja qué tipo de policía se encarga de eso? la psicologíca-literaria... y si luego no vas a pagar la fianza? Cómo sé que no te lo gastas en cerveza? Y te la pasas charlando con los amigos... hablando y hablando sin pensar No serías el primero
la escalera es alta y a veces (o casi siempre) hay que dejar de oír nuestro resuello y seguir subiendo, sin pensar, en calma, con todas las aGUjetas joiendo las pantorrillas y con más calma, te han dicho ya, lo sé, y añado con la peineta en su sitio, aunque sea pegá con superglue.
no quiero banalizar, tú lo sabes, es que no hay otra, la mente nos engaña demasiadas veces...
bersos desde un rellano... y me apunto a esa sesión en la puerta la catedral (me hará falta Un poco de vino)
SRO, en lo de las cervezas me has cogido, ahí no tengo perdón de Ford.
Avaloncilla, a mí no es que me engañe la mente, es que no estoy seguro de nada y no me entero que es imposible lograr la confianza absoluta con lo que uno emprende, dice o calla. Nos vemos entonces en la catedral, por el vino no te preocupes que lo pongo yo a espuertas si hace falta...
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