miércoles 3 de agosto de 2011

Duchas y dudas

Hoy haré una excepción, romperé mi silencio para hablar de cómo por mucho que me ducho no consigo estar limpio.

Vivir es aspirar siempre a nuevos retos. De acuerdo. Pero por lo menos elige los que más se adapten a tus habilidades, hay que dejarse guiar por ese pálpito que nos dice qué es lo que debemos hacer. Ese para el que venden la mordaza en máquinas dispensadoras en los supermercados, en los supermercados que salen por televisión, en la publicidad de los supermercados que salta cuando abres tu página de porno favorita.

Hoy han sido tres duchas y aunque ya casi es mañana, de nuevo estoy empapado en sudor. Quizás debería dejar de meterme bajo el agua cada cinco minutos. Es más lógico dejar que transcurra el día y antes de dormir, sólo entonces, ponerse a remojo, es mejor entrar limpio en los sueños porque si no acaban pareciéndose demasiado a la realidad.

Desde que di con la clave para manejar ese pequeño electrodoméstico que llamamos conciencia (la mía se parece a un tostador de los que gastan muy mala hostia y queman siempre el pan), una pregunta me ha estado atormentando: no soy capaz de estar satisfecho con nada de lo que tengo? La respuesta es siempre no. Dos opciones se me ocurren para explicar que esta pregunta se esté convirtiendo en retórica de tanta repetición: la primera, estamos mal diseñados, al menos yo sí, porque no soy capaz de soportar la frustración que me produce llegar y al momento estar haciendo ya las maletas. Algunos dirán que lo que me pasa es que no sé lo que quiero. Por ahí van los tiros de la segunda explicación. Y es que puede que no esté prestando mucha atención al cocido de mis vísceras, que esté eligiendo mi existencia en un catálogo muy extenso pero repleto de opciones estandarizadas para seseras vacías.

Se está muy bien sudando, aunque algo me dice que debería ir a remojarme. Pero están echando Matrix en la tele y estoy con el ánimo propicio para historias de liberación de mentes.

7 comentarios:

Alforte dijo...

Es cierto que el catálogo está repleto de opciones estandarizadas para seseras vacías, pero como bien has dicho es extenso y no pierdo la esperanza que quede, en algun stock perdido y desfasado, alguien con dos dedos de frente como tú.
Bsote

de Avalon dijo...

Una vez pude quedarme en una isla casi desierta (hace mucho tiempo, ya sabes...) y me retuvo el pálpito de la pachorra (eso de, está todo bien, donde debe estar, ufff, todo bien?) y vuelvo a desear la isla desierta, pero sé que si se me ofreciera de nuevo (que no...) volvería a negarme a esa clase de calma. Así que yo me ducharía cuantas veces haga falta... que ya es eso, creo. tú sabes, verdad?

(mañana sale el correo hacia allá...)

bersos i abrazos de osa ;)

Uno dijo...

Los calores dan muy malas ideas. Yo diría que la dicha está en la ducha. Es aquello del medio es el mensaje, lo de lo importante es el camino y tal. Pero si eso no te satisface, deberías quizá irte al norte. Allí ya sin calores y eso algo se te ocurrirá.

Un abrazo

Argax dijo...

Alforte, gente que busca en las naves de almacenaje con estanterías hasta el techo perdido en la oscuridad hay mucha. Topamos a menudo con algunos que buscan cosas similares a nosotros y también nos vamos encontrando estanterías con inquilinos que han decidido dejar de buscar. Sé que habla la afinidad, qué no nos conocemos, pero por lo que nos hemos leído te deseo que encuentres tío.

Avalon, es el tema de las escaleras que nos dejan eshaustos, de seguir subiendo. Pero estas escaleras no están desvencijadas ni las hemos elegidos. Son flamantes escaleras automáticas automáticas de centro comercial, lo más que podemos encontrar en ellas es un tropezón o conseguir que se nos coma el abrigo.
Aguardo la llegada del señor cartero con ansias. Qué bien que vienen a verme tus paroles!

Uno, no, no me satisface. Y cuanta razón en lo de ir al norte, en mis vacaciones estuve por allí y eso de que no se te recalienten las circunvoluciones (ni ninguna otra parte del cuerpo) es todo un lujo. Quizás deba mudarme a un sitio donde no necesite ducharme con agua helada n veces al día.

mikgel dijo...

Pues yo creo que no es un fallo de diseño, es una necesidad del sistema. Si el señor argax supiera qué quiere, por qué camino lograrlo y además se sintiera satisfecho con cada logro, se quedaría sin combustible motor, sin necesidad de cuestionar y cuestionarse, sin impulso exploratorio, sin iniciativa, sería una ameba gorda, ególatra, ciega, sorda, muda.

SRO dijo...

a mí me pasa lo mismo, Argax, me paso todo el santo día debajo de la ducha tú dices que no quedas más limpio y a mí tampoco me aclara nada porque ni siquiera me enjabono.
Me ha gustado lo de la máquina dispensadora de mordazas del supermercado. No dejas de asombrarme, veo esa conciencia-tostadora tuya expulsando a su rollo preguntas, preguntas, preguntas... y casi siempre quemadas... ¿has probado a untarles mantequilla después de rascar la carbonilla?

Argax dijo...

Ya mik, pero es que yo no estoy hablando de las pequeñas satisfacciones que da la vida, de esa escalera de objetivos y logros que no se acaba nunca. Eso está asumido y controlado. Pero en el fondo soy muy avaricioso y quiero una satisfacción mayor, una certeza, una calma que no sé muy bien como se puede lograr.
Y que sepas que me has dejado planchado con la sarta de adjetivos para la ameba que soy ;)

SRO, lo he probado todo, muchas veces estoy tan perezoso-desengañado que me como las tostadas sin mantequilla y sin untar de nada. Pero vamos, que otra de las ideas que expulsa la tostadora que está al lado de mi tálamo es que todo esto del pesimismo no es más que una pose nihilista y pesimista que me he aprendido muy bien, barajar esta idea me calma durante unos días, pero luego vuelve la desazón, así que algo falla en mi razonamiento. Por cierto, hoy no se me han quemado las tostadas...