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Manolín ha vuelto.
(2).
El Señor
Augusto había dejado de golpear la puerta, ahora colaba notas por debajo de la
hoja. Manolo las dejaba acumularse en el zaguán. La radio rota por el manoseo
constante en busca de la copla que le abofeteó. Apenas quedaban un par de latas
de fabada en la alacena, Qué día era? Treinta de junio, El paquete de Mamá
debía estar esperándolo ya en la oficina de correos. Tendría que salir por
fuerza, retomar su vida ahora que el transcurso de los días había apagado,
hasta dejarla casi extinta, su ansiedad. Exhausto y ojeroso se metió en la
ducha. Tuvo que soportar el goteo gangoso de la alcachofa obturada por la cal.
El agua helada, Se habrá agotado la bombona. Otra razón para asomar la nariz
fuera del apartamento. Sintió vergüenza cuando vió como por el sumidero se
escapaba una infusión de roña, Cómo has podido dejarte tanto Manolo?
Ya
vestido, mientras se agachaba en la entrada del piso para calzarse, cogió una
de las notas esparcidas por el suelo: “Te necesito, creo que los clientes se
han acostumbrado a que seas tú el que les entregue la mercancía”, Pobre hombre,
depende de mí, no debo ser tan inútil. Quizás haya exagerado mi miseria.
Calzado
con unos horribles zapatones ortopédicos negros con la suela muy alta y
agujeros en forma de gotas amalgamadas dispuestos con un mal gusto evidente en
la superficie del empeine, salió a la luz. Primero pasó por la oficina de
correos para recoger el envío semestral de su madre. Después, en el
supermercado, ya en la cola de caja, miró su habitual compra: latas de precocinados,
galletas saladas y mermelada de naranja amarga, No puedo seguir así. Dejó
abandonado el carro y a paso ligero se encaminó hacia el mercado, Un par de
lechugas, tomates y ciruelas que estén ácidas. Medio de pechugas de pollo y un
buen solomillo, me lo corta grueso.
Cargado
de bolsas, terminó su renacimiento en la tienda del Señor Augusto, Ya estoy
bien, puedo ayudarle en algo? El viejo dejó ver sus encías retraídas que
aireaban parte de la raíz de unos dientes amarillentos y repletos de manchas.
La presunta sonrisa elevó la comisura de los labios que empujaron hacia detrás
las orejas y éstas, en su retroceso, hicieron aparecer dos mechones de cerdas
canosas asomando desde las conchas de ambos oídos, Repugnante reacción en
cadena —pensó Manolo—. Sabía que no debería haber abandonado mi habitación.
Tengo
aquí un envío urgente. Avenida Parabólica s/n. Una casa al final de la calle.
De ladrillo claro y tejado color ceniza. Pregunta por el señor L, sólo a él
debes entregarle el paquete, Nada había cambiado. Una repentina sensación de
ahogo acometió a Manolo, Algún día tengo que abrir una de estas cajas —se dijo
mientras abandonaba la tienda de recambios camino de la dirección que el viejo
le había apuntado en la muñeca.
7 comentarios:
Supongo que habrá continuación no?
Pa comerle la boquita a Don Augusto vamos. Prefiero la de la mona de tu avatar -genial por cierto-.
"¡Ah!...,la historia de mi vida", suspiraba indefectiblemente mi abuela al final de cada canción (todas las coplas incluidas).
Yo he heredado también esa capacidad de asimilación del drama ajeno aunque muy matizada. No sabes como comprendo a Manolín
Por lo demás su mundo, tan diferente a mi sofisticada vida, me fascina. Espero no tener que esperar otros seis meses para el siguiente capítulo.
Un abrazo
qué bien que fluye esto, Argax!
me encanta ese toque Dickensiano
que está tomando la historia
JFL, habrá, habrá...
Runagay. Es que los hay con boca de rosa de pitiminí. La mona es casta y pura y sólo besa cuando está enamorada.
Uno, espero no ser tan perezoso como para poner en papel los guiones de la historia, vamos que más o menos ya sé por dónde va a tirar MAnolín.
SRO, a ver por dónde sale la historia.
Gracias por leerme a todos.
Por lo que leo... Me engancho a los hombros de un personaje ya creado. Es curioso, para mi es un inicio y no necesita desarrollo. Me encanta el clima y la cadencia. El esperpento y esa musicalidad narrativa casi minimalista. Todo sucede, nada cambia... Un abrazo Argax, yo también me pasaré por aquí.
Quizás el fenómeno que comentas Melvin sea a causa de que he dejado pasar entre la primera parte y esta segunda algo así como tres eones y varios meses. Pero ahí tengo el personaje enredado en varias historias en un folio.
Nos leemos.
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