jueves 15 de septiembre de 2011

Torre de Arena


Manolín ha vuelto.

(2).

El Señor Augusto había dejado de golpear la puerta, ahora colaba notas por debajo de la hoja. Manolo las dejaba acumularse en el zaguán. La radio rota por el manoseo constante en busca de la copla que le abofeteó. Apenas quedaban un par de latas de fabada en la alacena, Qué día era? Treinta de junio, El paquete de Mamá debía estar esperándolo ya en la oficina de correos. Tendría que salir por fuerza, retomar su vida ahora que el transcurso de los días había apagado, hasta dejarla casi extinta, su ansiedad. Exhausto y ojeroso se metió en la ducha. Tuvo que soportar el goteo gangoso de la alcachofa obturada por la cal. El agua helada, Se habrá agotado la bombona. Otra razón para asomar la nariz fuera del apartamento. Sintió vergüenza cuando vió como por el sumidero se escapaba una infusión de roña, Cómo has podido dejarte tanto Manolo?

Ya vestido, mientras se agachaba en la entrada del piso para calzarse, cogió una de las notas esparcidas por el suelo: “Te necesito, creo que los clientes se han acostumbrado a que seas tú el que les entregue la mercancía”, Pobre hombre, depende de mí, no debo ser tan inútil. Quizás haya exagerado mi miseria.

Calzado con unos horribles zapatones ortopédicos negros con la suela muy alta y agujeros en forma de gotas amalgamadas dispuestos con un mal gusto evidente en la superficie del empeine, salió a la luz. Primero pasó por la oficina de correos para recoger el envío semestral de su madre. Después, en el supermercado, ya en la cola de caja, miró su habitual compra: latas de precocinados, galletas saladas y mermelada de naranja amarga, No puedo seguir así. Dejó abandonado el carro y a paso ligero se encaminó hacia el mercado, Un par de lechugas, tomates y ciruelas que estén ácidas. Medio de pechugas de pollo y un buen solomillo, me lo corta grueso.
Cargado de bolsas, terminó su renacimiento en la tienda del Señor Augusto, Ya estoy bien, puedo ayudarle en algo? El viejo dejó ver sus encías retraídas que aireaban parte de la raíz de unos dientes amarillentos y repletos de manchas. La presunta sonrisa elevó la comisura de los labios que empujaron hacia detrás las orejas y éstas, en su retroceso, hicieron aparecer dos mechones de cerdas canosas asomando desde las conchas de ambos oídos, Repugnante reacción en cadena —pensó Manolo—. Sabía que no debería haber abandonado mi habitación.

Tengo aquí un envío urgente. Avenida Parabólica s/n. Una casa al final de la calle. De ladrillo claro y tejado color ceniza. Pregunta por el señor L, sólo a él debes entregarle el paquete, Nada había cambiado. Una repentina sensación de ahogo acometió a Manolo, Algún día tengo que abrir una de estas cajas —se dijo mientras abandonaba la tienda de recambios camino de la dirección que el viejo le había apuntado en la muñeca.

7 comentarios:

JFL dijo...

Supongo que habrá continuación no?

...Runagay dijo...

Pa comerle la boquita a Don Augusto vamos. Prefiero la de la mona de tu avatar -genial por cierto-.

Uno dijo...

"¡Ah!...,la historia de mi vida", suspiraba indefectiblemente mi abuela al final de cada canción (todas las coplas incluidas).
Yo he heredado también esa capacidad de asimilación del drama ajeno aunque muy matizada. No sabes como comprendo a Manolín
Por lo demás su mundo, tan diferente a mi sofisticada vida, me fascina. Espero no tener que esperar otros seis meses para el siguiente capítulo.
Un abrazo

SRO dijo...

qué bien que fluye esto, Argax!
me encanta ese toque Dickensiano
que está tomando la historia

Amador Redondo dijo...

JFL, habrá, habrá...

Runagay. Es que los hay con boca de rosa de pitiminí. La mona es casta y pura y sólo besa cuando está enamorada.

Uno, espero no ser tan perezoso como para poner en papel los guiones de la historia, vamos que más o menos ya sé por dónde va a tirar MAnolín.

SRO, a ver por dónde sale la historia.

Gracias por leerme a todos.

Melvin dijo...

Por lo que leo... Me engancho a los hombros de un personaje ya creado. Es curioso, para mi es un inicio y no necesita desarrollo. Me encanta el clima y la cadencia. El esperpento y esa musicalidad narrativa casi minimalista. Todo sucede, nada cambia... Un abrazo Argax, yo también me pasaré por aquí.

Argax dijo...

Quizás el fenómeno que comentas Melvin sea a causa de que he dejado pasar entre la primera parte y esta segunda algo así como tres eones y varios meses. Pero ahí tengo el personaje enredado en varias historias en un folio.

Nos leemos.