Etiquetas

Acercamientos Adivinanzas adolescencia Afuera Alejamientos Amigos Amorios Ansiedad Antropología personal Ausencia Autores Bares Barrio Barroco Bradbury Buzón Cabra calendario Calles Calma Camas cambio Canis Cansancio Casa Cerveza Ciclotimia Ciudadano Comistrajos Conjuntos Córdoba Cuento Curro Depresion Despedida Diccionario del diablo Diverso Ducha Dudar e-book Ego Entusiasmo Escritura automática Esperas Espiral Literaria Esponjoso Esvivir Excusas Experimentos con gaseosa Familia Fascinación Ficción en primera persona Fiebre Filosofía mañanera Filosofía mañanera por la noche Filosofía mañanera por la tarde Folk Folletín Fútbol Galgos Gato Gazpacho Gorrión Granada Gustos y costumbres Hablar Hombre Bala Hombres (tipos) Hormigas Idolatría Improvisación Inercia Infancia Insectos Insomnio Internet invisible Juventud divino... Lecturas Leer Lenguaje Lento Libertad Librerías Lisboa Luna Luz Macetas Mamá Mañana Mariachi Medicos Micro Miedo Miedos Mientras Moral Morbillo Mudanza Muerte Mujeres Mujeres (tipos) Música Nada Navidad Neurosis Niñohombre Niños Noche Novela Novela Negra Opino Optimismo Orden Ozú como estamos (autoterapia) País Palabras Papá Paraísos Pasión Películas Pereza Pino Plantado Playa Poesía Política Portugal Publicidad Qué jartito estoy queja Quemar Realidad Refranes Religión Reseñas ruido Sacar Semana Santa Señales Sevilla Shorradas variadas Soledad Sosialrelachionchips Soy Turista Sueño Sustituir SyE Tacones Tanatorio Tarde Tatuaje Tiempo Tópicos en gral. Tópicos Veraniegos Torre de Arena Tostadora Vacaciones Venganza viajes Vicios y malas costumbres Vino Virtudes Volver Yamadao

lunes, 30 de mayo de 2011

Febril

Febril es el mes del que nadie habla. Ese en el que todos caemos irremediablemente enfermos y sudamos nuestros padecimientos para quedar con los pómulos marcados y la sensación de que nos han arrojado a un mundo nuevo.

Febril para comer a las cuatro, para recuperar las horas perdidas de sueño porque ayer hice noche en el trabajo, la fatídica noche del domingo que me pone frente a la evidencia de que mi agenda es como un juego de construcción infantil del que jamás me canso. Apilar y apilar piezas y más piezas.

Febril como para tener arcadas y una zambomba en la frente. No enfermo, no estoy enfermo porque aun puedo sentir el aburrimiento y la ansiedad, no estaré tan mal. Quizás sería una buena solución de urgencia para momentos de agobio, inocúleme una cepa virulenta de gripe española doctor y olvide lo que le he dicho de que me huelen los pies.

Febril, cuando me muevo mis articulaciones suenan como una rata corriendo por un cañizo. Y sin embargo se mueve porque tiene hambre, orbita alrededor de la nevera sin fuerza para abrir al primer intento el tuper o para desenroscar el tapón de la botella de casera. Reducido a comer, cagar, moquear, quejarme, rascarme los ojos y a estas líneas que no dicen nada.

martes, 24 de mayo de 2011

Sustitutos

El profesor de química que vino a mis quince años olía a sudor pero era guapo. Después de que volviera el titular me dejé perilla porque el sustituto la llevaba. Cuando empecé a perder el pelo, ya en COU, sustituí mis ínfulas imitativas de estrella del grunge “perillosa” por un carcelario rapado al uno cada mes. Supongo que el diez que saqué ese año en una asignatura que es para mí como la cartilla Micho para Belén Esteban en parte fue mérito de las miradas de fascinación que le propinaba y que juro que alguna vez creí que lo iban a tirar sobre la mesa haciendo caer las probetas y los mejunjes que el hombre preparaba. Ese año también me llevé una gran decepción al ver que las clases de química no eran como el laboratorio del doctor Frankenstein. No había sustancias humeantes ni manchas de humedad en las paredes, jorobado sí que había pero no voy a hablar de él porque tengo miedo de que me acusen de bulling.

Para parar la cadena de cigarrillos en una tarde cualquiera suelo recurrir a la masturbación o a la limpieza del hogar. Dos actividades cuya acción prevalente consiste en frotar.

En esas tardes de cigarrillos, también suele entrar en juego el chocolate a granel, o los saladitos de jamón y queso o todo a la vez sobre la mesa mientras paso de una acción a otra, bueno de una masticación a otra porque la acción es única, mover el bigote, y me convenzo de que yo soy así de nervioso, olvidando la ración de cafeína para caballos y la nicotina que ya campa a sus anchas por mi cuerpo. Me gusta combatir mi imagen de huevón a base de forzar mi tensión arterial.

En mi economía mental por fin ha triunfado el pragmatismo y estoy sustituyendo esa imagen idealizada del hombre que creía querer ser por el hombre que intuyo que soy. Pero claro, eso lleva tiempo, retrocesos, aceptaciones, repasar los fracasos del pasado hasta convencerte que sólo eran señales para salir de la autovía del éxito impostado e ir esquivando tentadoras señales azules con música celestial asociada que te llaman para volver a los cuatro carriles en cada sentido.

Cambio las historias que tengo que terminar, con las que me comprometí hace tiempo, por ese tirón del anzuelo residual que siempre sale cuando te pones a remover el cocido de las ideas. Nunca se me dio bien terminar nada y suelo emplear para hacerlo más tiempo y rodeos que el común mortal que elige la línea recta para no complicarse. Por eso disfruto tanto en las carreteras de montaña, es como si estuviera recorriéndome, vueltas y revueltas, miedo en las curvas sin protección, incertidumbre, Me habré equivocado, Llevará esto a algún pueblo. Siempre muerdo el anzuelo de los flecos que cuelgan de mis discursos oficiales, si tuviera asesores estarían muy cabreados conmigo porque jamás leo lo que me tienen preparado, no sin darme una vuelta por el lado oculto de la luna.

Una mancha de mora con otra mancha se quita. Así X sustituyó a L, J sustituyó a X, muchas letras no fueron capaces de sustituir a J aunque A casi lo logró por un tiempo. Llegó Tomás y me hizo sentar la cabeza, no porque fuera especialmente puta antes, que siempre he sido de comerme una y contar veinte, sino porque me aportó calma y una “mascá” en toda la cara: lo que estaba haciendo era tapar los huecos del queso de gruyer con lonchas del caserío.

El profesor de química como os decía, me enseñó a formular y a tirar por tierra eso de que más vale malo conocido que bueno por conocer. No es que me haya convertido en el hombre más valiente del mundo pero al menos el futuro ya no me da miedo casi ningún día.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Mientras...(IV)

Llega mi turno para entrar al médico de cabecera.

Sintonizo los soplillos nuevos que en la consulta de enfermería han revisado y arreglado y Tienes los conductos rositas como los de un bebé. Dirijo las orejas hacia los sonidos, como los murciélagos, para probar mi agudeza auditiva de estreno. Entre la concurrencia sólo yo y un tío sentado a mi lado tenemos menos de cincuenta años. Cada espectáculo posee su público y si el fútbol, dice el tópico, es de los parados, la sanidad pública cuenta sus fanáticos entre los jubilados y las amas de casa ya un poco cascadas. Las mañanas pueden ser muy largas y un paseíto para renovar el tratamiento contra los dolores variados y los desajustes de vísceras es una opción válida para matar el tiempo.

Mis oídos empiezan a captar las conversaciones. Hoy parece que nadie se va a acercar a contarme sus sufrimientos. Esas conversaciones suelen ser interesantes si se toman como lo que son, un paquete de pipas hasta que suena el nombre de uno de los dos que conversan detrás de la puerta, Antonio García Frasco, Disculpe caballero pero me toca.

Pero estoy buscando la parte positiva de tener que estar aquí mientras practico álgebra de EGB para averiguar con cuanto retraso están llamando. Preferiría pasar la mañana al sol, en esa terracita del parque de María Luisa arrastrando el vaso de cerveza por la superficie de la mesa que curiosamente publicita una marca de la competencia, desdibujar el surco circular que aparece cuando la humedad del cristal resbala hacia el culo del vaso. Quizás me de tiempo a hacerlo cuando termine.

Oídos rosas como los de un bebé pero el cerebro ya algo viciado por los años que se sorprende de aprehender conversaciones en voz baja, casi susurradas, sobre política. Se supone que este país estaba desengañado y hasta el moño de sus políticos, pero aquí están todos empleando su saliva en hablar sobre el sentido de su voto. Es cierto que muchas de las cosas que se dicen son más bien triviales, Qué feo sale Zoido en las fotos, se le ve mucho la papada, pero al menos se habla. A mi lado el otro “menor de edad” lee “¡Indignaos!” de Hessel. Todo es política esta mañana. Suena mi nombre trás de la puerta de la consulta, cuando la cierro detrás de mí vuelvo a pensar en la cerveza fría en la terraza del parque, debería salir corriendo a tomármela porque quizás mientras que la doctora teclea en el ordenador mi tratamiento contra la alergia se declare fuera una anarquía, una revolución que cambie el mundo. ¡A las barricadas! Aunque nos duelan hasta las pestañas, podría gritar en cualquier momento una de las señoras que esperan para que le miren las varices.

viernes, 13 de mayo de 2011

Escritura automática.

Sobre golondrinas, duchas aplazadas y cosas que no me digo.

Resulta que si apagas la televisión que sueles poner como fondo para tus idas y venidas pasillo arriba, pasillo abajo, empiezas a escuchar a las golondrinas lanzando graznidos soeces a los golondrinos, porque son ellas las que vuelan mejor y como a las mujeres les huele la chirla y los golondrinos se vuelven locos. Lo mismo le pasa a los niñatos de abajo, de la plaza, ellos usan palabras pero casi entiendo mejor los gorjeos subidos de tono de las golondrinas que su lenguaje intermitente porque cada tres palabras se llevan la litrona recalentada a la boca y después siguen hablando de lo mismo. Qué tetas tienes canija, puedo cogértelas. Tetas y pollas y después me los imagino temblando unos frente a otros y pensando que aunque van a hacer lo que hay que hacer si alguien en ese momento viniera a preguntarles si prefieren dar un paseo para ir a tirar piedras a las vías del tren ellos aceptarían enseguida porque allí, con el traqueteo de los vagones no podrían escuchar a ese que dentro de sus cabezas les dice, vamos hombre follad que sois jóvenes. Mucho ruido y las piedras despertando a los enchaquetados que van a Dos Hermanas después del trabajo y están deseando llegar para poner la televisión y dar un beso pírrico a su mujer que implora por un poco de sexo o por salir a tomar unos caracoles, pero esta que se cree si estoy hecho polvo. El ruido de la piedra contra la ventanilla del tren y qué risa, esto es más divertido que follar tía y no me siento culpable por haber tenido miedo al verte las tetas.

En el silencio que siempre está ahí resulta que sólo caben las golondrinas, los niñatos de abajo y el zumbido del ventilador del portátil. Me pica la barba pero atraso el momento de ir a la ducha para afeitarme porque cuando todo se calla las actividades que habitualmente ignoras por suponer un esfuerzo se hacen especialmente apetecibles. Joder, como te has convertido en una persona tan floja Víctor. Sabes de sobra que te vas a dormir mucho más satisfecho si pasas un par de horas tecleando o intentando desentrañar lo que Saramago quiere decir que con el autoengaño de que ves cada tarde las mismas series el tdt para sacar material porque como tu eres un tío inteligente de todo sacas alimento. Pero al final cada noche acabas en la cama y te suenan las tripas, en la cama y te has pasado con las cervezas y roncas, en la cama deseando dormirte pronto, antes de que el pensamiento se percate de que has bajado las defensas y te acometa para pedirte cuentas.

La televisión apagada y resulta que en un sólo día has hecho más cosas que en el resto de semana. Y esta semana ha sido de las completitas. Has fantaseado con un compañero del curso de Educación Sexual, te has fugado con él a Granada, has fantaseado con ser el dueño de la librería donde siempre compras y a la que has ido esta mañana a recibir un comentario amable de la librera, porque es bueno hacerse amigo de los camareros y de los libreros. Sin excederse, que la última vez que te hiciste amigo de un camarero acabaste empantanado hasta las trancas porque aunque la tenía tela de gorda también, pobre tú, no se te ocurrió otra cosa que inventarte que le querías, que iba a ser el hombre de tu vida. Era buen camarero, de los mejores que he conocido, y mal pintor, persona dispersa, tenía unos ojos preciosos que nunca se fijaban en mí pero es que eso de vivir en el centro con un camarero bohemio era como el colmo de mi idea de independencia y claro de polla se cansa uno y acaba divorciado y con la custodia del gato. Una semana completita y hoy que deberías estar cansado estás más activo que nunca. Si fueras capaz de asimilar lo evidente hoy aprenderías una lección importante.

El silencio y se me dispara la lengua y no sé por dónde voy. No me da la gana repasar el texto, de hecho voy a plantarle el título estúpido de escritura automática y un subtítulo relacionado con las golondrinas, con las tetas o con los trenes, no sé. Aun así no he sido fiel a mi palabra en los días de mi vida, por eso después de la ducha seguro que le doy un repaso rápido, más que nada por si me he querido decir algo importante. Seguro que cuando ya esté limpio de pecado y de pelos en la cara me entrará la tentación de encender de nuevo la tele y apagarme yo. Lo que voy a hacer es poner la máquina de escribir que he comprado hoy en el mercadillo en el centro del salón, le voy a plantar un cartel tipo botellitas y pasteles de Alicia que diga “Límpiame”, así seguro que pico en otra cosa que no sea el run run encajonado de las mismas series que van exprimiendo mi tiempo cada día, que me van convirtiendo en una fiera enjaulada de circo, con lo fea que se les queda la melena a los leones en esos carromatos diminutos que ocupan en los circos, yo no quiero languidecer así, no quiero que se me caigan los colmillos ni tener que comer carne podrida con pajita. Lo que quiero es ducharme, dejar de oler a choto, fumarme un buen cigarro y servirme una copa, ponerme a leer y quedarme dormido hasta que venga T y me despierte, Chico, vamos a la cama.

martes, 3 de mayo de 2011

Nos estamos mudando...

A un mes vista de mi conversión en ciudadano por el método abreviado de la tenencia en régimen de alquiler de casa propia con plaza de garaje y ventanas con doble acristalamiento a compartir en vida marital no formalizada, varias dudas son las que me asaltan. Aunque quizás acometer no sea el verbo que mejor defina la acción de estas cuitas, ya que el factor sorpresa ha quedado obsoleto y cada mañana tengo que preparar café para tres, me estoy arruinando comprando pan para tostadas y gastando saliva a espuertas para intentar convencer a mis incertidumbres de que se pongan el chándal y salgan a darse un paseíto por el barrio que ahora están los plátanos de sombra echando semillas y el espectáculo de la lluvia de pelusas es digno de ver. Está de más decir que jamás consigo convencerlas, se han instalado en la comodidad de mis circunvoluciones que consideran una especie de mullido sofá de diseño, algo pringoso, pero ideal para repatingarse y aportar un peso extra a mi ya de por sí cargada agenda mental.

En fin, a lo que iba, que son varias las cuestiones que se me abren, asuntos con solución sencilla en apariencia pero que me mantienen entretenido, distrayéndome de obligaciones y ocios que serían sin duda más productivos. Paso a enumerar algunas de las más importantes.
  1. El doble acristalamiento me aísla del sonido de la calle, me protege del traqueteo del tráfico, de la curiosidad gatuna de la lluvia que siempre quiere colarse en territorio ajeno. Pero en el caso de que el portero electrónico se estropease y tuvieran que llamarme con el socorrido método de las piedrecitas en la ventana (si es que hay dios que llegue con un chino de peso inapreciable a un sexto, asumamos que lo hay, si no siempre pueden probar escupiendo un hueso de aceituna), ¿el cristal me dejaría saber que alguien me está llamando? Estoy hablando de aislarse voluntariamente o a la fuerza. El que rompa mi romántica argumentación con menciones a móviles o redes sociales no será admitido a la fiesta de inauguración
  2. En un espacio limitado ocupado por dos hombres de constitución gruesa (por ser benévolos) y con la aurícula derecha de una urraca implantada, ¿es sostenible el gusto por el coleccionismo desaforado de libros, muebles recogidos de la calle, artículos curiosos de decoración, máquinas de escribir y pelusas?
  3. Si la plaza de garaje tiene una superficie equivalente a la mitad del total de metros cuadrados de las zonas habitables, ¿no sería más razonable aparcar en el salón y hacer vida en el sótano dos? Esta posibilidad algo extravagante nos aportaría una rica vida social con nuestros vecinos.
  4. ¿Se cumplirá la máxima de que en los bloques de viviendas siempre en la planta de superior a la que uno ocupa se instala una academia amateur de flamenco para antiguos lobos de mar con pata de palo que nos amenizará las horas de descanso con el repiqueteo de su arte? Y en la inferior, ¿se desarrollará la incipiente paranoia del típico inquilino de piso de abajo que confunde el simple suspiro con un aria de ópera que debe ser acallada con la técnica de la escoba morse? Ya saben, tres golpecitos breves y uno fuerte que significan o te callas vecino de arriba o te meto el palo de la escoba por el orto.
  5. Si en mi adolescencia era un monstruo (con granos y confusión sexual) del Tetris, ¿por qué ahora no dejo de darle vueltas a la posible ubicación del mobiliario? Me cago en el Feng Sui y en las ofertas del Mercamueble.
Podría plantear más asuntos igual de triviales, pero creo que ya se habrán hecho una idea. Eso sí, terminaré esta entrada hablando de la mayor de mis preocupaciones, la que de verdad amalgama mucha de la angustia vital que hoy por hoy tengo desplazada a mis planes de decoración: ¿Qué voy a hacer cuando esté instalado? La conciencia enseguida se dispara cuando huele esta pregunta, pues chico, me dice, mi conciencia es muy campechana, no tendrás más remedio que escribir para contar algo porque ya se te habrá acabado el cuento/excusa titulado “lamentaciones por una casa que estoy deseando ocupar”.