Perdón de antemano porque os voy a utilizar para una de mis habituales terapias espejo. Ustedes leen y yo saco conclusiones mientras escribo. Está claro que ya me he recuperado. A pesar de que los coches siguen atronando en la avenida techada de plátanos, que la vecina de arriba sigue jugando a las canicas a las tantas de la madrugada. Estaré bien, porque el radiador sigue sonando como un retortijón de hambre y a mí me da igual. Recuperado ahora que veo las bocas de la gente abrirse para gritar pero no escucho el improperio, la queja o el chirrido de la agonía que se supone debe salir de ellas. Me doy al alta a mí mismo, ya me puedo ir a casa.
Mucho ruido desde que dejé de escribir. Ruido de árbol zen en medio de un bosque con un solo excursionista para poder percibirlo. Mira que hay sitios para pasear, pues yo siempre elijo el puto bosque con el puto árbol zen que en su desplome suena como una risotada sostenida.
Unas navidades repetidas, patrón de fiestas de fin de año con cobertura doble de cinismo que ha acabado por endurecerse en la nevera hasta ser una piedra muy útil para sujetar las puertas y así dejar que el aire frío siga entrando a sus anchas en casa.
Mucho ruido y yo sordo a todo lo que no me recordara a ese niño con miedo a las aglomeraciones en el centro cuando iba con papá a comprar el socorrido lote de cosméticos para mamá en los grandes almacenes que tenían las puertas como las de una atracción de feria: un chorro de aire caliente que le derretía y el humo de los puestos de castañas dando a la visita un ambiente fog londinense que en esos momentos era simplemente tufo a quemado. Hasta que no leí algo sobre Jack el Destripador todo el humo y la neblina matutina que se levantaba desde el río, era eso, simple humo y simple niebla. La nariz picando, la mano de papá sudada, la bufanda bien calada tapando la boca para que no coja frío el niño o para que no pueda decir nada, quién sabe.
Me he obligado a callar, a dejar que el cuerpo se desboque, siga una alocada agenda repleta de citas triviales que no me había consultado. El cerebro en la mesilla de noche. Amigos en casa, eso no está mal; el corazón y las buenas intenciones puestas en un trabajo que cada día es más un refugio y menos un trabajo. Me he olvidado de hablar por mi boca, por mis manos, por mi polla, por mis ansias. Pero dónde tienes la cabeza niño, habíamos quedado para comprar el regalo de la mamá esta tarde, Joder niña, perdona pero es que esta tarde he estado ocupado siendo yo. Una isla en medio de una maratón corrida a ritmo de cien metros lisos.
Mucho ruido que podría haber solucionado con unos buenos tapones. Con apartar la vista hacia otro lado. Con tachar todas las citas que no convenían de la agenda. Digamos que me he dejado ir y ahora estoy a punto de volver a alcanzarme.
No sé que me ha pasado. Siento extrañeza de volver a sentirme debajo de mi pellejo. Todos los lugares en los que he estado aparecen emborronados en una especie de historia que no me apetece hilar para convertirla en real. Debe quedar así, permanecer dentro del cajón de los errores.
Dónde habré estado todo este tiempo y por qué me duelen los oídos?
10 comentarios:
nene, deja que repose todo y quiza entonces podrás responder a esas cuestiones finales, ambos tenemos la suerte de tener ese trabajo que ,además, es un buen refugio.
WelcomeBack Kisses
Ay qué leo entre líneas?, no me queda claro. Oye, que grato es volverte a leer, no te vuelvas a ir. Y gracias por pasarte y dejar tan lindos comentarios. Y sigo recordando el gaspacho, creo que no pasará de este mes sin que lo preparemos, ya te contaré. Cariños.
Otro ejercicio.
Respecto a mi trabajo Alforte, pues ahora se atraviesa un buen momento, una estabilidad que es agradable y satisfactoria. Está bien poder ir a trabajar sin esperar catástrofes. Algún día hablaré más explicitamente de él, porque la verdad es que me está aportando mucho, iba a ser temporal pero entre las circunstancias externas y por cierta acomodación por mi parte la cosa se prolonga.
Y sí, en esas estoy, dejando reposar la paella antes de comerla. Ha sido un mes extraño la verdad.
G, ni a mí, jeje. A mí tampoco me queda muy claro lo que he querido decir. Bueno no es que me haya ido, he estado ausente, sólo eso.
Espero ese gazpacho time con ganas, qué plato has pensado que prepare yo?
Mudo, ejercicio, terapia y una especie de obligación impuesta (grata, pero obligación). Pero sí, prima su carácter de experimento con gaseosa.
Está mas que bien parar a escucharse a uno mismo de vez en cuando. Mejor no esperar a que llegue el "por qué no se callan".
Un abrazo
Ya te digo Uno, ya te digo. Me paro, escucho y leo y con tu blog me voy de viaje querido. En primera y con vistas, que más quiero.
El por qué no se callan ya lo he escuchado yo alguna vez, lo del rey fue un deja vu en toda la regla para mí.
Besos
de nada, hombre, a mí me gusta que me utilicen para terapias como esta tuya
ahora que luego tienes que aguantar tú nuestras conclusiones de tus conclusiones
Por ejemplo: la gente suele hilar no fino, pero lo tuyo
no es que jamás será un tapiz real
es que ni siquiera es una madeja!
es un vellón!
y por supuesto, me encanta la idea
tan exótico como ese extraño apercibimiento auditivo tuyo
un raro caso de sensibilidad
afortunadamente tienes un trabajo
y parece estable! de lo cual me alegro aunque todavía no lo ames profundamente
porqué no me dices de qué se trata?
yo te he dicho el mío
SRO, trabajo como Educador Social, mis niños me ayudan y me enseñan mucho pero me ponen a prueba, sin querer ellos. Así que sí, mi trabajo es estable pero me produce sensaciones encontradas, una continua lucha entre mi implicación y bienestar y la de ellos, un continuo juego de equilibrios y mucho, mucho trabajo para poner en su sitio los muebles de la azotea.
Y bueno, no sé si mi escritura de vellón es buena, mala o regular, pero es mía chico...
Un besote.
Definitivamente las fiestas te afectan y mucho...anoche pensaba en vos, y analizando el clima y el calendario; en América eso nos beneficia: el fin del año coincide con la época en que uno sale de vacaciones, al mar, a la montaña, al campo, al mundo. Es por eso que Diciembre representa el último esfuerzo de todo el trabajo, de la actividad social, de las festividades, la familia etc. Es un desborde de todo junto que desemboca en las autopistas que se abarrotan de autos, huyendo hacia la paz marina. En resumen, para diciembre de 2012, o te venís a América o a China, que total el fin de año es recién bien entrado Enero...calmaaaaaa!!! besos muchos mon cher. Lindo leerte, como siempre.
Pues sí, las fiestas me dejan tocado. Por algo será, seguro que hay alguna explicación psicológica para ello, pero como tampoco es que me muera a pesar de que suelte estas parrafadas tremendas pues no nos preocuparemos más de la cuenta.
Y tú dame ideas, las próximas navidades vividas en el verano Americano, ummm, tentador la verdad.
BEsos en saco para que no se desparramen.
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