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domingo, 15 de diciembre de 2013

Diccionario del diablo XXIII

OPTIMISMO, c. Doctrina o creencia que sostiene que todo es hermoso, incluyendo lo feo; que todo es bueno, especialmente lo malo; y que está bien todo lo que está mal. Sus partidarios más tenaces son los que más acostumbrados están a la desgracia de caer en la adversidad, quienes generalmente la exponen con una mueca de mono sonriente. Como se trata de una fe ciega, no puede ver la luz de la reprobación. Es un trastorno intelectual que no cede ante ningún tratamiento, sino al de la muerte. Es hereditario, pero por suerte no es contagioso.


Es extraño verlos caminar bajo las luces de navidad. En una de las calles principales del centro, con las caras encendidas en una sonrisa, la mirada izada hacia los destellos. Hombres y mujeres polillas que salen a tomar un café intentando encontrar ideas que copiar para hacer sus interiores más luminosos. Van con accesorios: hijo con globo, suegra o madre con abrigo de falsa piel, bolsas de plástico ruidoso. Y sonríen, sonríen pero sin mover la boca, cómo si tuvieran la sonrisa pintada en la cara, estampada con una plantilla. Sonríen y miran arriba.

Yo intento imitarlos, ver lo que ellos ven en las luces irritadas, atisbar algo de la fuente de su hipnosis; pero enseguida alguien choca con mi hombro y me desestabiliza, uno de esos niños accesorios me da con el globo en la cara o alguien me pisa con sus flamantes botas nuevas que hoy estrena. Van distraídos, absortos en la contemplación. No se hablan, no se miran, sólo observan las luces y yo no sé que buscan. Entonces comienzo a sentir una inquietud, un frío que me baja de los ojos al estómago y se me cae hasta los pies y decido ir a algún bar cálido a pedir una copa. En los bares, que también se visten con luces y adornos, al menos la gente parece bajar la mirada y darse cuenta de que lo que tiene delante es otra persona. Entonces respiro, miro a mi alrededor y sé que, si se lo pidiera a cualquiera de los que están a mi lado, me ayudarían a arrancar todas las luces navideñas que decoran el centro de la ciudad.

6 comentarios:

Estrella Checa Ruiz dijo...

Víctor, me encanta, eso que explicas es exactamente lo que estoy sintiendo yo y no sabía muy bien ni digerirlo ni explicarlo. Pero ahora que lo leo lo veo clarísimo. Me siento reconfortada por saber que hay otros que sienten como yo, supongo que no muchos pero sí algunos. Gracias, de verdad.

...Runagay dijo...

Puedes contar conmigo. Yo ya empecé por mi engendroblog.

Argax dijo...

Estrella, Qué bueno encontrarte las palabras, qué bueno!

Runagay, pues vamos allá

Uno dijo...

Yo no veo la Navidad, no me deslumbran las luces, no oigo las cancioncillas... El turrón sin embargo no puedo ignorarlo de la misma manera. Pero algún día lo venceré, me digo optimista.

Un abrazo

Blackmount dijo...

nunca lo habia notado pero la gente si se queda con cara de polilla deslumbrada, lo describes muy bien. lastima que las luces de ahora son de led o como sea que se llame y no calientan lo suficiente como para achicharrar a las polillas (ve hacia la luz, Carol Ann. ve y la apagas porque el recibo llega muy caro)

Argax dijo...

Uno, A veces hay que saber aceptar las derrotas, el turrón a mí también me venció hace tiempo.

Blackmount, Chico yo no soy nadie para opinar con qué disfruta cada uno, pero es sorprente ver que andan pero no miran dónde van. Alucino.