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viernes, 17 de enero de 2014

Despedida y mudanza

Cuando lo importante se convierte en un rincón para las arañas hay que plantearse un cambio.

Resulta que ayer me encontraba vagando por los rincones de mi cerebro redescubierto por enésima vez en este juego de alejamiento progresivo de la conciencia. A veces pienso que vivir es huir de uno mismo. De ese trozo de carne con la facultad de moverse y pensar que somos. Empujar esa ficción que hemos cosido con esmero dentro del decorado de cartón piedra que es la cotidianidad. Empujar e ignorar la resistencia, insistir hasta el dolor, hasta que todo tu cuerpo grita, No es ahí donde debes estar.

Pero quizás me esté poniendo demasiado trascendente para una despedida. Sólo vengo a decir, que necesito simplificar. Que las pasadas navidades me regalaron un machete para desbrozar junglas y depilarme las ingles. Sólo vengo a decir que se cierra este espacio que tantas satisfacciones me ha dado. Necesito hacer sencillas las tareas que me impuse y que acabaron perteneciendo a ese afán por encajar en ficciones vitales. Y aunque aquí hay mucho de ese trozo de carne sensible, ese que está a gusto cuando no tiene nadie alrededor y puede entonces imaginarse creando mundos que no duelan, últimamente cuando venía a dar de comer a los arácnidos sentía que el camino se hacía largo y que al llegar poco o nada me esperaba.

Por eso me voy. Se acabó el naranja. Me mudo más bien. Mudo lo que de verdad me es propio y que ha ido sedimentando aquí, en mi otro rincón, que poco a poco se ha ido convirtiendo en la habitación secreta a la que voy para estar solo. Me llevo allí a todos a los que leo habitualmente, mis lecturas, mis pensamientos, algún que otro relato. Creo que así conseguiré reunir algunas de mis piezas dispersas.

Así que os espero en Acercamietos. Voy a amueblar la estancia secreta. Una mesa camilla con su cisco, buenas estanterías repletas de huecos, una alacena capaz de adivinar las apetencias de todo el que se planta frente a ella, papeles desordenados, una cocina de leña como la que usaba mi abuela y en la que siempre habrá un perol burbujeando. Pasaos cuando queráis.

Ha sido un placer. Os dejo con una que canta y que suele estar sentada en esa mesa camilla con frecuencia.
Aclaración: Dejo el blog abierto porque mi intención es enlazar el contenido que voy a recuperar en Acercamientos directamente aquí. Me llevo la serie del Diccionario del Diablo y los Mientras. Tienen vida propia y piden ser continuados.

9 comentarios:

Blackmount dijo...

ay que triste. buenos recuerdos, pero si no subes a ese avión, te arrepentirás. Quizás hoy no, quizás mañana tampoco, pero pronto y para el resto de tu vida. de cualquier forma siempre tendremos Paris, que nunca en la vida he ido pero siempre lo tendremos

mikgel dijo...

Se añorará, como todo lo que fue. Pero vivir también es eso, abandonar lastres, ver partir lo que creímos que era tan nosotros para convertirnos en otros yo. Te sigo.

Uno dijo...

Qué inquietos andais todos, de acá p´allá. No se si he entendido muy bien la cosa de la mudanza pero de momento te seguiré a esos Acercamientos que creo que ya he visitado alguna vez.
Simplificar es de sabios. Hasta luego.
Un abrazo


Salvador Navarro dijo...

Te echaré de menos, paisano

Víctor L. Briones Antón dijo...

Blackmount, Pues a París, pero al París que escribamos. El de verdad no es más que otra ciudad hecha de piedra y asfalto, gentes y bueno, un traje muy aparente de historias que le han ido escribiendo. Y tú o tu blog te vienes conmigo.

mikgel, Sí, abandonar lastres, concentrar esfuerzos, ser más uno mismo. No ser el hombre aspirina efervescente.

Uno, Sí, alguna vez te he visto por allí y has comentado alguno de los poemas. Simplificar y dejar de estar escindido ese es el objetivo, espero verte por Acercamientos a menudo.

Salvador Navarro, yo a ti no, porque como le decía a Black, los habituales de aquí ya estáis allí y pienso seguir leyendo lo que tengáis a bien publicar.

Parmenio dijo...

Otro más que se despide :( Parece que hoy sólo me paso por blogs que se van. Y aunque tu sólo hagas una mudanza el recuerdo de los lugares comunes siguen en la memoria.

Un beso (triste)

Melvin dijo...

Oopss... Qué humanas reflexiones éstas que ofreces... Porque estamos hechos de acciones y decisiones que deben regenerarse cuando pierden su sentido original... Cómo te entiendo, amigo. Y no por ello me entristece menos, pero... Cómo te entiendo... Besotes. Te sigo...

Víctor L. Briones Antón dijo...

Parmenio y Melvin, Ya estáis en el otro blog conmigo, así que por allí nos veremos. Ya he visto también vuestros comentarios por allí, así que ya sabéis, las llaves debajo del felpudo están, y en el marco de la puerta y en el falso techo del ascensor... muchas llaves para que no dejéis de entrar cuando os apetezca.

Abrazos y besos

Manu Mara dijo...

Ohh, no sabía nada. Bueno por lo menos nos seguirás dando de ti en el otro blog. Mucha suerte para todo cambio y ¡gracias por todo! Un abrazo